9 datos sobre los cohetes que no conocías

Los cohetes son, sin duda, uno de los inventos más increíbles que nos ha dado la ingeniería.

Con su potencia, pueden llevar objetos de gran tonelaje hasta la órbita de la Tierra, la Luna e incluso otros planetas. Hoy vamos a revelar algunas curiosidades sobre estos vehículos que seguro no conocías.

1. Los cohetes se inclinan en el despegue

Si has visto alguna vez el lanzamiento de un cohete, quizás te haya sorprendido ver que, tras ascender unos cuantos metros en vertical, el vehículo comienza a escorarse hacia un lado.

Lanzamiento de un cohete Falcon 9 de SpaceX.
Lanzamiento de un cohete Falcon 9 de SpaceX. Créditos: SpaceX

Esto es de vital importancia para poder alcanzar la órbita, pues a parte de conseguir velocidad vertical para salir de la atmósfera, también necesita ganar velocidad horizontal para no caer de nuevo a la Tierra cuando apague sus motores.

Esto se explica muy fácilmente si nos imaginamos el caso de lanzar una piedra. Al lanzar una piedra con tu mano, esta recorre unos metros antes de que la gravedad la obligue a caer al suelo. Si la lanzamos más fuerte, esta recorrerá más distancia antes de caer.

Esto se debe a que la inercia va a tender a mantener la trayectoria de la piedra recta pero, debido al rozamiento con el aire, esta se frena y la gravedad le gana la batalla.

Si lanzásemos la piedra con suficiente fuerza o quitásemos el rozamiento con el aire, la piedra podría verdaderamente dar una vuelta completa al planeta y golpearnos en el cogote.

Y esto precísamente es lo que hacen los cohetes, se inclinan para ganar esa velocidad horizontal necesaria para que, cuando apaguen los motores fuera de la atmósfera, el objeto que portan tenga suficiente inercia como para dar vueltas a la Tierra sin caer a ella.

Como en el espacio no hay rozamiento con el aire, ese objeto (un satélite, una nave, la Estación Espacial Internacional…) puede dar vueltas a la Tierra (órbitas) durante muchísimos años sin necesidad de un nuevo empuje.

2. El efecto Coriolis

¿Te has fijado que la mayoría de despegues se hacen desde bases cercanas al ecuador terrestre? Esto se hace así para aprovechar el efecto Coriolis.

Aunque ahora mismo puedes estar tranquilamente sentado, lo cierto es que te estás moviendo a una increíble velocidad debido a la rotación de la Tierra. En el ecuador terrestre, esta velocidad llega a ser de 465,11 m/s, o lo que es lo mismo, casi 1.675 km/h.

Lanzar un cohete desde latitudes próximas al ecuador hace más eficiente el lanzamiento, ya que el efecto Coriolis ayudará al cohete a alcanzar con mayor facilidad esa velocidad horizontal necesaria para mantenerse en órbita.

A esa velocidad «ganada» desde que despegamos, se le denomina efecto Coriolis. Es la misma razón por la que un vuelo desde Europa hasta América no dura lo mismo que un vuelo desde América hasta Europa.

3. El cohete para ir a la Luna era para ir a Marte

Cuando Wernher von Braun recibió el encargo de la NASA de diseñar el cohete para el proyecto Apolo, von Braun ideó el Saturno V, un cohete excesivamente grande y potente para ir a la Luna.

Wernher von Braun junto al cohete Saturno V
Wernher von Braun junto al Saturno V. Créditos: NASA

Hasta la fecha, el Saturno V es el cohete más grande y potente jamás construído.

Y es que von Braun, adelantándose décadas a las intenciones de la NASA, decidió diseñar un cohete fácilmente adaptable para llegar a Marte. De esta forma, cuando la agencia hubiese pisado la Luna y decidiese ir al planeta rojo, la mayor parte del trabajo ya estaría hecho, ahorrandose así millones.

4. Los primeros cohetes datan de hace casi 800 años

Si hay un invento que haya revolucionado el mundo hasta nuestros días, sin duda es de origen chino.

Hablamos, por supuesto, de la pólvora.

Los primeros cohetes son invención china.

Los primeros cohetes que la humanidad vio volar no eran más que simples petardos capaces de ascender varios metros antes de explotar en un destello de colores y diversión gracias a la pólvora: los fuegos artificiales.

Los chinos fueron los primeros en llevar a tal extremo la 3º ley de Newton. Años más tarde, usando la misma ley pero diferentes combustibles, hemos pisado la Luna, visitado con nuestros robots otros planetas, construir todo un sistema de satélites en órbita…

5. No aptos para cardíacos

Los satélites más lentos, es decir, los que se encuentran más bajos, tienen una velocidad media de unos 8 km/s, es decir, unos 28.800 km/h aproximadamente. Esto les permite dar una vuelta a la Tierra cada 90 minutos o incluso menos.

Los cohetes tienen que alcanzar una velocidad mínima de 8 km/s para llegar a la órbita

Para escapar de la gravedad terrestre y viajar a otros planetas, un cohete debe superar, al menos, los 11,19 km/s (40.320 km/h). A esto se le denomina velocidad de escape.

Y no penséis que se tarda mucho en acelerar tanto. Un cohete tarda de media 8 minutos en alcanzar los 24.000 km/h.

6. Son bombas en potencia

Si lo pensamos, un cohete no es más que toneladas de material inflamable presurizado. Los riesgos de una explosión son más que reales…

Para que te hagas una idea, si el Saturno V hubiese explotado en la plataforma de lanzamiento, la destrucción habría sido equivalente a la generada por la bomba de Hiroshima.

7. Los motores apenas se usan

Durante la mayor parte de un vuelo espacial, los motores están apagados.

Tras el lanzamiento, la nave ya tiene suficiente impulso para llegar a casi cualquier sitio, así que los motores se apagan y es la inercia la que pilota la nave.

Tras el lanzamiento, los motores solo se encienden para hacer pequeñas correcciones de rumbo si es necesario o para efectuar maniobras específicas si la misión lo requiere.

De hecho, más del 90% del combustible de una misión es empleado únicamente en el despegue, el resto es casi todo inercia y maniobras que aprovechan la gravedad de otros cuerpos celestes.

8. Combustible como refrigerante

Para mantener las temperaturas a raya y evitar que las soldaduras fallen, algunos cohetes utilizan el flujo de su propio combustible como refrigerante.

Para mantener en estado líquido los componentes del combustible, este debe permanecer a una temperatura realmente fría. Al hacer circular el combustible por tuberias anexas al fuselaje del cohete, la propia temperatura del combustible ayuda a refrigerar el cohete.

9. Maquetas de cohetes

Si te apasionan los cohetes, debes saber que existen maquetas capaces de realizar lanzamientos reales para, después, ser recuperadas gracias a un paracaídas.

Seguro que alguna vez has visto una en alguna serie americana y, la verdad, es que los kit de inicio tienen precios tan bajos que incitan mucho a su compra.

Como quizás te haya despertado la curiosidad, aquí tienes una para echarle el ojo.

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