La NASA retransmitirá el 20 de octubre el descenso de la sonda OSIRIS-REx al asteroide Bennu

Este Martes la sonda espacial OSIRIS-REx de la NASA se acercará al asteroide Bennu para tomar una muestra de su superficie en una escalofriante maniobra que apenas durará 10 segundos.


OSIRIS-Rex (Origins, Spectral Interpretation, Resource Identification, Security-Regolith Explorer) fue lanzada en septiembre de 2016 desde Cabo Cañaveral para convertirse en la primera sonda de la NASA en robarle un trocito de material a un asteroide. Su objetivo se llama Bennu, un asteroide próximo a la Tierra de unos 490 metros de diámetro y que supone un peligro potencial para el futuro de nuestro planeta.

Dos años después de su lanzamiento, en diciembre de 2018, OSIRIS-REx estableció una órbita de observación alrededor de Bennu para fotografiarlo, estudiarlo y escudriñar cada centímetro de su rocosa superficie. Y así ha pasado los dos últimos años, mapeando cuidadosamente el asteroide para ahora, por fin, llevar a cabo la parte más peligrosa de su misión: tomar una muestra de su superficie.

Imagen de Bennu, el asteroide sobre el que OSIRIS-REx va a posarse para tomar una muestra
Fotografía del asteroide Bennu tomada por OSIRIS-REx. Créditos: NASA/Goddard/University of Arizona

Esta muestra es de un gran interés científico, pues Bennu es un auténtico fósil del Sistema Solar. Esta rocosa reliquia, tan antigua como todo nuestro Sistema Solar, podría contener los precursores moleculares de la vida en la Tierra. En otras palabras, podría ayudarnos a entender si la vida surgió en nuestro planeta o vino del exterior.

Pero tomar esta muestra no va a ser sencillo. OSIRIS-REx deberá descender cuidadosamente en una vertiginosa maniobra hacia una superficie plagada de rocas tan grandes como una casa que podrían destrozarla totalmente si la sonda comete cualquier pequeño error de cálculo. Además, el asteroide se mueve a más de 100.000 kilómetros por hora y su área de aterrizaje es de tan solo 16 metros de diámetro.

El mapa de peligro de OSIRIS-REx

Para realizar esta maniobra de manera segura, OSIRIS-REx utilizará un mapa de peligro que ha estado confeccionando durante estos dos últimos años. Este mapa le indicará a la sonda si se está acercando o no a alguna roca que pudiese dañarla y en cuyo caso, OSIRIS-REx activará sus retropropulsores para dar marcha atrás y alejarse del peligro.

Mapa de peligro de OSIRIS-REx
OSIRIS-REx se basará en este mapa para evitar peligros y aterrizar en un área donde haya abundante material de muestreo adecuado. Las áreas verdes son seguras para el descenso, mientras que las rojas son peligrosas. Las áreas más prometedoras para la recolección de muestras están marcadas en violeta Créditos: NASA / Goddard / Universidad de Arizona

Poco antes de las 20:00 hora peninsular española (18:00 UTC), OSIRIS-REx activará sus propulsores para abandonar su órbita de observación y comenzar el descenso hacia el asteroide Bennu.

Si todo va bien y según lo previsto, la sonda se posará suavemente sobre la superficie de Bennu, extenderá su sistema de adquisición de muestras «Touch-and-Go» (toco y me voy), ubicado en el extremo de un brazo de 3,35 metros de largo y capacitado para ingerir granos de roca y polvo de casi 2 centímetros. En apenas 10 segundos, el instrumento tocará el terreno y OSIRIS-REx disparará una de sus tres botellas de hidrógeno para realizar un fuerte soplido sobre la superficie y desprender las muestras que serán atrapadas por el recolector.

Si esto no funcionase, OSIRIS-REx tiene un plan B. En el cabezal del instrumento recolector hay unos discos de espuma especialmente diseñados para atrapar polvo y pequeños granos de roca.

Una vez realizada esta maniobra, la sonda despegará y emprenderá su viaje de vuelta a la Tierra para traernos las preciadas muestras.

La dificultad de esta maniobra la convierte en todo un espectáculo que la NASA quiere compartir, por ello va a retransmitirla en directo desde aquí. La retransmisión en directo comenzará a las 23:00 hora peninsular española del martes 20 de octubre.

OSIRIS-REx ha practicado

Es la primera vez que se intenta una maniobra así, por lo que OSIRIS-REx ha realizado varias aproximaciones a la superficie de Bennu para prácticar el descenso y aterrizaje antes de su gran momento.

Gif de una de las aproximaciones de OSIRIS-REx al asteroide Bennu
Créditos: NASA / Goddard / University of Arizona

En el gif anterior se puede ver una sucesión de imágenes que muestran el campo de visión de la sonda espacial. Estas imagenes fueron tomadas el pasado 11 de agosto de 2020 cuando OSIRIS-REx realizó una práctica de aproximación a la superficie de Bennu. En esta ocasión, la nave completó las primeras tres etapas del proceso y se colocó a unos 40 metros sobre la superficie antes de dar marcha atrás y volver a alejarse.

A través de esta cámara, los responsables de la misión podrán ver si la maniobra ha tenido éxito o no. Además, para dar por buena la maniobra, la sonda espacial deberá tomar al menos 60 gramos de muestras. Si la cantidad de material recogida es inferior, se evaluará un segundo intento e incluso un cambio de ubicación para la toma de las muestras.

Si la cantidad de muestras es suficiente, serán cuidadosamente guardadas en una cápsula para traerla a la Tierra, un viaje que durará otros dos años. Si todo sale según lo previsto, en algún momento del 2023, una cápsula llena de muestras de Bennu caerá sobre el desierto de Utah (EE.UU.).

El origen del agua de la Tierra y los peligros de Bennu

Bennu no es el primer asteroide en recibir la visita de una sonda humana. Antes que OSIRIS-REx, las sondas japonesas Hayabusa y Hayabusa 2 tomaron muestras del asteroide Ryugu. Las muestras tomadas por la Hayabusa llegaron a la Tierra en el 2010 y los de la Hayabusa 2 están de camino, pero Bennu es especial.

Bennu es un asteroide primitivo y rico en carbono que ha permanecido prácticamente intacto desde su formación, hace unos 4.500 millones de años.

«La Tierra se formó en una región «seca», y muy probablemente apenas tenía agua en sus orígenes. El agua y los orgánicos que han permitido el desarrollo de la vida muy probablemente tengan un origen extraterrestre. Provienen de los impactos de cometas y asteroides una vez que el planeta se formó y enfrió, por lo que estudiar a los asteroides primitivos es muy importante para comprender como se originó la vida en nuestro planeta – explica Javier Licandro, coordinador de investigación en el Instituto Astrofísico de Canarias (IAC).

Los cometas son grandes cuerpos de roca y hielo que viajan a través del Sistema Solar.

Pero tratar de entender cómo se formó la vida en la Tierra no es el único motivo para visitar a Bennu.

Bennu recibe su nombre de un ave de la mitología egipcia asociada con la muerte (mientras que OSIRIS-REx recibe su nombre del Dios de la resurección). Bennu fue así bautizado porque la NASA lo considera potencialmente peligroso para la Tierra. El asteroide tiene una probabilidad entre 2.700 de impactar con nuestro planeta en una de sus aproximaciones a finales del próximo siglo.

Las probabilidades son pocas, pero suficientes para estudiar y vigilar de cerca a Bennu. Un impacto de un asteroide como Bennu tendría unas consecuencias catastróficas para la vida terrestre, por ello es de vital importancia estudiar cómo es la estructura de estos asteroides para poder desarrollar una estrategia de defensa planetaria efectiva si llegase el momento en el que un asteroide amenazase de forma inminente nuestra existencia.

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