El dron volador de la NASA para explorar Titán

La NASA enviará a Titán un dron volador para explorar distintas regiones de su superficie y estudiar en profundidad su química y estudiar si sus mares de hidrocarburos podrían albergar algún tipo de vida exótica.

Según la agencia y si todo sale de acuerdo a sus planes, en 2026 se lanzará la misión Dragonfly, un dron volador de 8 rotores para explorar Titan, una de las lunas de Saturno.

Dragonfly (libélula en inglés) tardará 8 años en llegar hasta Titán y, una vez allí, pasará al menos 2 años y medio surcando sus cielos para cubrir un terreno de exploración de aproximadamente 180 km, casi el doble de distancia total recorrida por todas las misiones a Marte combinadas.

Aunque la NASA lo publicida como un dron que volará por Titán igual que lo hace un dron en la Tierra, lo cierto es que Dragonfly es un laboratorio que pasará el 99% de su vida posado en su superficie, recolectando datos y haciendo experimentos para enseñarnos más sobre esta luna de Saturno.

El dron volador de la NASA Dragonfly será un laboratorio volador diseñado para tomar muestras y estudiar la química de Titán
Representación artística del vehículo volador de la NASA Dragonfly. Créditos: NASA

La atmósfera de Titán es idónea para un dron volador

El vehículo medirá 3 metros de largo y contará con 8 rotores, lo que lo convertirá en el primer vehículo de más de un rotor en volar por otro cuerpo celeste.

La atmósfera de Titán es cuatro veces más densa que la de la Tierra, por lo que los rotores de Dragonfly serán mucho más eficientes que en nuestro planeta. Gracias a esto, el dron podrá cubrir grandes distancias consumiendo poca energía.

Dragonfly aterrizará en los campos de dunas ecuatoriales «Shangri-La», que son asombrósamente parecidas a las dunas lineales de Namibia, en el sur de África. Esta zona ofrece varias ubicaciones muy interesantes para tomar muestras.

El dron volador de la NASA despegará hacia Titan en 2026. Ocho años después aterrizará y comenzará a estudiar su química.
Imagen de Titan realizada a partir de varias observaciones combinadas de la sonda espacial Cassini de la NASA. Créditos: NASA

El dron explorará esta zona con una combinación de vuelos cortos y otro más largos de hasta 8 km, aterrizando en zonas de interés para tomar muestras. Posteriormente, volará hasta el cráter «Selk», un cráter de 80 km de ancho que según la NASA es un lugar particularmente bueno para estudiar la química prebiótica y buscar signos de vida.

Esto se debe a que en ese cráter hay evidencia de los tres ingredientes que creemos necesarios para la vida tal y como la conocemos: agua líquida, moléculas orgánicas y energía.

Dragonfly no será el primer dron que se enviará a otro cuerpo celeste, ya que el año que viene despegará la misión Mars2020, la cual incluye un rover similar al actual Curiosity y un dron volador monorotor que ayudará a explorar el terreno desde el aire y ofrecer las mejores rutas para el rover de exploración.

Sin duda vivimos en un momento increíble para la exploración espacial.


Fuente: nasa.gov

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