Este es el verdadero color del Sol

¿Cuál es el verdadero color del Sol? Si buscas esta pregunta en internet vas a encontrar respuestas muy dispares y, tras consultar varios videos y blogs de divulgadores, la Wikipedia y unas cuantas webs más aún no te quedará claro si el color del Sol es blanco, amarillo o incluso verde.

Hoy vamos a resolver de una vez por todas esta pregunta que incluso a mí mismo me ha traído de cabeza durante mucho tiempo. Y es que hablar del color de una estrella es algo muy ambiguo.

¿Qué es el color?

Para saber de qué color es el Sol, primero debemos tener muy claro lo que es el color, y el color es que la impresión producida por la luz en nuestros ojos, que se transforma en impulsos nerviosos y que posteriormente nuestro cerebro interpreta como un color.

Así es, el color no es más que luz, en concreto una parte muy específica del espectro lumínico visible.

Si queremos conseguir que nuestro coche se vea rojo, deberemos pintarlo con pintura roja. Las particulas de esta pintura absorberán todas las longitudes de onda de la luz salvo aquellas correspondientes al color rojo, que serán rebotadas y captadas por nuestros ojos. Gracias a eso, veremos el coche rojo.

Este coche es rojo porque las particulas de su pintura absorben todas las longitudes de onda de la luz salvo aquellas correspondientes al color rojo
Este coche es azul porque las particulas de su pintura absorben todas las longitudes de onda de la luz salvo aquellas correspondientes al color azul

El color del Sol

Ahora ya sabemos qué es el color y cómo es posible que un coche se vea rojo y otro azul. Pero con las estrellas la historia es muy distinta.

Cuando miramos al cielo y vemos la Luna, la vemos gracias a que la luz que viene del Sol rebota en su superficie y llega hasta nuestros ojos pero, el Sol no rebota luz de nada, al contrario, la emite. Y si hemos dicho que el color es la impresión que produce la luz que rebota en un objeto, ¿cómo sabemos el color del Sol si éste no rebota luz?

Sin pensamos en bombillas, las hay de distintos colores: rojas, azules, blancas, naranjas… Cada una de estas bombillas está diseñada para que emita en una longitud de onda específica para dar un color concreto, así que para saber el color del Sol solo debemos conocer en qué longitudes de onda de luz emite.

El Sol emite en todas las longitudes de onda
Espectroscopía solar

Si analizamos la luz del Sol, vemos que emite en todas las longitudes de onda, siendo un poquito más potente en la zona del espectro correspondiente al color verde. Si apilamos todas esas longitudes en un único color, las cuentas salen claras: el Sol es blanco.

Esto además lo podemos comprobar mediante un prisma o con un poco de suerte durante un día lluvioso. Cuando un rayo de luz atraviesa una gota de agua o un prisma, éste se divide y muestra las distintas longitudes que lo conforman: el arcoíris.

De hecho, a nosotros desde la Tierra el Sol parece tener un tono amarillento. Esto ocurre porque la atmósfera bloquea la parte más energética del espectro lumínico, aquella que se corresponde con los ultravioletas y la zona de los azules. Así pues, al igual que una bombilla de luz cáliza, al quitar parte de los colores fríos de la luz el resultado que vemos desde la Tierra es un color más cálido, más tirando al tono amarillo.

El color del Sol durante el atardecer se debe a que la atmósfera bloquea la parte de la luz más energética
La parte del Sol más próxima al horizonte es notablemente más rojiza que la zona más alejada. Esto ocurre porque cuanto más cerca del horizonte miramos, más cantidad de aire debe atravesar la luz para llegar a nuestros ojos.

Este efecto es llevado al extremo durante el amanecer y el atardecer, cuando la luz del Sol tiene que atravesar una enorme cantidad de aire para llegar a nuestros ojos, quedando solo las frecuencias más rojas de todo el espectro.

Entonces, si tan claro está, ¿cómo es posible que existan tantas confusiones sobre el color del Sol incluso entre los divulgadores?

El diagrama Hertzsprung-Russell como falso identificador del color del Sol

Muchas personas (entre las que me incluyo) han tomado la clasificación estelar de Ejnar Hertzsprung y Henry Norris Russell como identificador del color de las estrellas, pero esto es un error enorme.

El diagrama Hertzsprung-Russell indica la relación existente entre el brillo de una estrella y su temperatura de color.

Según la clasificación estelar, nuestro Sol es una enana amarilla del tipo G2V con una temperatura de color de aproximadamente 5.800K. Y esta temperatura de color se corresponde con un brillo amarillento, más cercano al blanco que al amarillo, pero amarillento a fin de cuentas.

Así pues, esta clasificación estelar parece decirnos claramente que el color del Sol es el amarillo, pero como ya hemos visto, el color viene dado por las longitudes de onda en las que el Sol emite luz y, como emite en todas, el color resultante es blanco.

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