Universo paralelo: la explicación de una mentira

«La NASA afirma que existe un universo paralelo»

Así se titulan muchos de los artículos que estos días han inundado internet.

En ellos se afirma que unos científicos de la NASA han encontrado mediante el experimento ANITA un universo paralelo y espejo creado al mismo tiempo que el nuestro.

Según estos artículos, existe un universo espejo formado por antimateria (en lugar de materia) en el que la física es totalmente contraria a la nuestra, llegando hasta el punto de que el tiempo corre hacia atrás.

Con semejante titular, fuentes inexistentes y un texto para nada explicativo, es normal entender que este titular haya corrido como la pólvora por las oscuras aguas de Internet

Como siempre decimos aquí, titulares demasiado increíbles para ser ciertos significan que, probablemente, no lo sean, y este caso no es ninguna excepción.

Vamos a explicar paso por paso qué hay de cierto en estos titulares y vamos a sumergirnos en la maravillosa física de partículas para hablar de neutrinos, supersimetría y de un periodismo muy pobre que se limita a hacer copia y pega de lo que publican otros medios.

Empecemos.

El experimento ANITA

ANITA (Antartic Impulsive Transient Antenna) es un experimento financiado en parte por la NASA y dirigido por varias universidades.

Consiste en una serie de antenas que, gracias a enormes globos sonda, flotan sobre el hielo de la Antártida para tratar de captar las señales producidas cuando un neutrino se topa con el hielo.

Una de las antenas de ANITA preparándose para ser desplegada
Una de las antenas de ANITA preparándose para ser desplegada

Los neutrinos son partículas de las que aún sabemos muy poco. Lo que sí sabemos es que viajan asombrosamente rápido sin interactuar con prácticamente nada, por lo que su viaje se produce siempre en línea recta.

Estos neutrinos son emitidos por estrellas como nuestro Sol o las supernovas formando parte de los conocidos rayos cósmicos.

Como hemos dicho al principio, los neutrinos son partículas difíciles de estudiar porque no interactúan con la materia, de hecho, a cada segundo que pasa alrededor de 100.000 millones de neutrinos atraviesan tu cuerpo. (¿Los notas?)

Y claro está, estudiar algo que no interactúa con nuestros instrumentos de medición es una tarea harto difícil.

Afortunadamente para nosotros, cuando un neutrino atraviesa el hielo se ralentiza, emitiendo un destello en forma de radiación Cherenkov (en honor a su descubridor).

Instrumentos como ANITA pueden detectar esa radiación y, por tanto, deducir que un neutrino se ha topado con el hielo.

Y esto es algo que debemos tener muy presente: detectar directamente un neutrino es imposible, solo podemos detectar los efectos que causa al ralentizarse a causa del hielo.

Además, la contaminación electromagnética producida por nuestras antenas, satélites, teléfonos móviles y demás, genera un ruido de fondo que los científicos de ANITA tienen que filtrar y eliminar, por eso la desierta Antártida es el mejor lugar del planeta para llevar a cabo experimentos como este.

Las señales anómalas de ANITA I y ANITA III

El experimento ANITA ha ido evolucionando, pasando de la versión I a la II, la III, la IV (actual) y, próximamente, la V.

En 2018, un equipo de científicos examinó los datos de ANITA I, ANITA II y ANITA III, encontraron dos señales anómalas en los datos de las versiones I y III de ANITA. Estas señales se correspondían con un neutrino de alta energía hasta ahora desconocido.

Antes hemos dicho que los neutrinos normales pueden atravesar la materia como si nada pero, los neutrinos altamente energéticos no pueden hacer eso.

Para un neutrino de alta energía el planeta Tierra es como un sólido muro de plomo, por lo que no pueden atravesarla.

Pero los datos de ANITA I y ANITA III sugerían que un neutrino de alta energía había emergido del hielo. ¿Cómo es esto posible?

Esa pregunta invadió la comunidad científica y, todo el que pudo, lanzó su teoría al respecto.

Posibles explicaciones

La explicación más repetida por los científicos es que simplemente se tratase de un error de medición, a fin de cuentas ya hemos dicho que los neutrinos son partículas muy difíciles de estudiar y que hay muchos elementos externos que pueden afectar a los resultados.

De hecho, hace no mucho salió una noticia del mismísimo LHC en el que un equipo afirmaba haber observado a un neutrino superar la velocidad de la luz, violando por completo la relatividad y abriendo las puertas a una nueva física. Poco después el equipo se retractó, demostrando que sus resultados se debían a un cable de fibra óptica defectuoso que había hecho acelerar uno de los relojes que medían la velocidad de las partículas.

Otra explicación sería que ese neutrino proviniese del cielo y que rebotase en el hielo, generando datos confusos que podrían dar a entender que venía de abajo.

Pero regresando al tema en cuestión, el 8 de abril de 2020, la revista New Scientist publicó un artículo hablando de estas extrañas señales captadas por ANITA y de cómo muy pocas personas en el ámbito científico se encontraban cómodas con la idea de un neutrino energético atravesando la Tierra.

Y es que ningún otro experimento ha detectado jamás una señal parecida. La versión IV de ANITA las ha buscado y no las ha encontrado. El experimento IceCube, que es mucho más sensible que ANITA, tampoco.

Interior del experimento IceCube

Salvo esas dos señales aisladas, nadie más tiene pruebas de la existencia de un neutrino de alta energía.

En dicho artículo se menciona la explicación propuesta por el físico Neil Turok basada en la supersimetría.

La supersimetría

Según la física de las últimas décadas, estamos viendo como muchas partículas tienen una hermana simétrica y contraria (¿os suena eso de materia y antimateria?).

Pues la supersimetría trata de explicar la descompensación que hay entre las cantidades de materia y antimateria que hay en nuestro universo, dicendo que no solo cada partícula tiene una hermana simétrica, si no que todo nuestro universo tiene un hermano simétrico y opuesto.

Este universo paralelo sería totalmente opuesto al nuestro. En él encontraríamos grandes cantidades de antimateria y poca de materia, la física funcionaría exactamente al contrario que en nuestro universo y sí, el tiempo también estaría invertido, por lo que correría hacia atrás.

Universos espejo naciendo a partir del Big Bang
Universos espejo naciendo a partir del Big Bang

En este aspecto, el gran colisionador de hadrones (LHC) del CERN ha buscado incesablemente alguna evidencia de este universo paralelo, recreando las condiciones inmediatamente posteriores al Big Bang. Lamentablemente no ha encontrado nada.

Según Turok, de existir tal neutrino captado por ANITA, podría provenir de este universo paralelo espejo, abriéndonos la puerta a una nueva era de la física; aunque como ya hemos dicho, es muy poco probable que se trate de esto.

El juego del teléfono roto

Como hemos dicho, la historia empieza en 2018 con el análisis de los datos de ANITA. En abril de este 2020, New Scientist publica un artículo hablando de eso y a partir de ahí, se lía.

Uno de los primeros medios en tergiversar el artículo de New Scientist es Daily Star, afirmando en su titular que «científicos de la NASA han detectado un universo paralelo» (tiene gracia, porque como hemos dicho al principio la NASA solo pone un poquito de dinero al experimento, el equipo de científicos ni siquiera es suyo).

Uno de los primeros titulares en afirmar que la NASA ha encontrado un universo paralelo
Titular del portal Daily Star

La forma en la que está redactado este artículo apoya el titular, mezclando lo que decían originalmente los científicos de ANITA con la explicación propuesta por Turok en el artículo de New Scientist.

A partir de ahí, periódicos, tabloides, noticiarios y páginas de todo el mundo se dedicaron a hacer un copia y pega del artículo publicado en Daily Star…

¡Y eureka! Ya tenemos un bulo viral en el que toda la información esta sesgada, tergiversada, manipulada y mezclada para crear una noticia llamativa y muy rentable.


Fuentes: Date un Vlog / El Robot de Platón / El Planeta Errante / La ciencia de la mula Francis

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