El mayor impacto del Sistema Solar destrozó el núcleo de Júpiter

Hace miles de millones de años, un protoplaneta del tamaño Neptuno chocó frontalmente contra Júpiter cambiando su núcleo para siempre.


Probablemente, fue el mayor impacto registrado en toda la historia del Sistema Solar.

Hace miles de millones de años, poco después de a formación del Sol, numerosos objetos de todos los tamaños vagaban y colisionaban entre sí, dando lugar a los planetas que hoy conocemos.

Por aquel entonces, el jovencísimo Júpiter sufrió un colosal impacto con otro protoplaneta, cuatro veces más grande que nuestra actual Tierra, que penetró hasta el interior de Júpiter, destrozando su núcleo para siempre.

Un núcleo no sólido

Hasta ahora, los astrónomos pensaban que bajo la enorme cubierta gaseosa de Júpiter se escondía un núcleo sólido con una masa diez veces más que la de toda la Tierra, compuesto por hierro, roca y metal.

Pero las últimas mediciones del campo gravitatorio del planeta, llevadas a cabo por la sonda espacial Juno de la NASA han demostrado que esto no es correcto.

Telescopios con los que ver Júpiter

En un artículo recientemente publicado en Nature, un equipo internacional de investigadores asegura que en lugar de ser pequeño y sólido, el núcleo del gigante gaseoso no parece estar bien definido.

Sus límites son «borrosos» y su tamaño es inesperadamente grande, según explica Ravit Helled, científica planetaria de la Universidad de Zurich y miembro del equipo de investigadores de Juno.

Esto significa que el núcleo se mezcla con hidrógeno y helio y que hay una transición gradual entre el núcleo y la envoltura gaseosa.

Ravit Helled

Según la investigadora, es probable que esta configuración sea una reliquia del proceso de formación de Júpiter.

Aunque una explicación más sencilla sería que lo que vemos es el resultado de un impacto gigantesco, y probablemente frontal.

Durante una colisión así, el impactador habría penetrado hasta el mismísimo corazón de Júpiter, destrozando de tal forma su núcleo que ni siquiera tras miles de millones de años ha podido recuperarse.

El siguiente paso, explica Helled, será producir una imagen más completa de Júpiter, combinando las mediciones del campo gravitatorio, campo magnético y abundancia de agua hechas por Juno.

Lo que hemos aprendido hasta ahora es que Júpiter es un planeta realmente misterioso, y mucho más complejo de lo que pensábamos. Los datos de Juno no dejan de sorprendernos.

Ravit Helled

Colisiones muy comunes

Además, este estudio supone que ahora los investigadores tienen evidencias de un impacto gigante en otro de los planetas del Sistema Solar.

«Parece que tales impactos fueron muy comunes durante la juventud de nuestro sistema planetario – asegura Halled. Y, curiosamente, desempeñaron un papel importante en la configuración final de las características planetarias; no solo para Júpiter, sino también para la Luna, Mercurio o Urano.»


Fuente: ABC Ciencia

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