¿Existió realmente la Estrella de Belén?

Llega la Nochebuena y árboles de Navidad y Belenes lucen su simbólica Estrella de Belén pero, ¿existió realmente?

Lo cierto es que es una pregunta difícil que varios estudiosos, entre los que se encuentran astrónomos, historiadores y teólogos de todo el mundo, han intentado responder.

Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño.

Mateo; Capitulo 2, versículo 9

Y es que estas líneas del Evangelio de Mateo son la única referencia escrita sobre tal evento. Pero démosle un voto de confianza y supongamos que verdaderamente la Estrella de Belén existió y no fue ninguna clase de intervención divina. ¿Qué fue?

Buscando la Estrella de Belén

Afortunadamente para nosotros, el movimiento de los astros sigue las Leyes de Newton, por lo que con un software podemos dar marcha atrás en el tiempo tanto como queramos y reconstruir el cielo de aquella época.

Pero… ¿Cuando nació Cristo?

Ese es el primer problema que nos encontramos a la hora de resolver este misterio. Según los estudios históricos más actuales Cristo debió nacer entre los años 8 a.C. y 1 a.C..

Si si, según estos estudios Jesucristo nació antes de Cristo. Empezamos bien…

Pero bueno, vayamos a lo que nos ocupa. Necesitamos encontrar un suceso astronómico que pudiese ser el origen de la famosa Estrella de Belén y candidatos hay muchos.

Un cometa, la clásica Estrella de Belén

El primer candidato es el más obvio y a la vez el más improbable: un cometa.

Los cometas son rocas de hielo que al ser calentados por el Sol, comienzan a fracturarse y soltar vapor y polvo, formando lo que se conoce como cola.

La estrella de Belén no pudo ser un cometa.
Imagen del cometa PanSTARRS. Créditos: Yuri Beletsky

Los cometas son eventos verdaderamente asombrosos y más en una época donde la contaminación lumínica no existía. Y esto haría que un objeto como este fuese un claro sospechoso para explicar el origen de la Estrella de Belén; si no fuese por un par de detalles…

Primeramente, un cometa no tiene la apariencia de una estrella en el cielo, por lo que esto ya debería ser suficiente para descartarlo. Pero además es que en esa época, los cometas eran vistos como una señal de mal presagio, así que no parece la mejor señal para que los Reyes Magos la utilizaran como GPS y encontrar al Mesías.

Y por si fuese poco, no pasó ningún cometa en la época del nacimiento de Cristo. El más cercano en fecha fue el Halley, el cual pasó en el año XII a.C.

Debemos seguir investigando e interrogar al siguiente sospechoso.

Una supernova

Una supernova es un evento extremadamente violento en el que una estrella gigante muere explotando.

El brillo de una supernova puede rivalizar con el de su propia galaxia y de ocurrir en nuestra propia Vía Láctea, realmente dibujaría una nueva estrella en el cielo.

Esta «estrella» brillaría durante algunas semanas o pocos meses, por lo que ahora no podría ser vista. Esto la convierte en el mejor candidato que tenemos hasta ahora para Estrella de Belén; si no fuera porque…

Siguiendo los registros nos encontramos con que no hay ninguna supernova cercana al nacimiento de Jesús. La supernova más antigua fue reportada por astrónomos chinos en el año 185 d.C.

Así que seguimos sin encontrar nuestra Estrella de Belén.

Una conjunción planetaria

¿Y si la Estrella de Belén fue una conjunción planetaria? Esto es algo que ya se preguntó el astrónomo Johannes Kepler.

Kepler, astrónomo y de convicciones religiosas, fue uno de tantos que a lo largo de la historia han intentado dar con el origen científico de la leyenda de la Estrella de Belén.

Una conjunción ocurre cuando dos cuerpos celestes se encuentran muy cerca el uno del otro en el cielo, algunas veces incluso solapando su brillo y creando la ilusión de que se trata de un único objeto extremadamente brillante.

Y agárrate porque esto se pone interesante.

El mismo Kepler, demostró que una conjunción planetaria muy particular habia ocurrido en una época muy cercana al nacimiento de Jesucristo.

En el año 6 a.C. ocurrió una conjunción planetaria entre Júpiter, Saturno y la Luna. Además, este evento ocurrió en el punto de máxima oposición al Sol, por lo que la conjunción debió ser aún más brillante.

Por si fuese poco, esta efeméride ocurrió entre Aries y Piscis y en astrología esto es algo extremadamente importante para dar una explicación al origen de la Estrella de Belén.

Algunas predicciones astrológicas que el mismo Kepler ya conocía anunciaban que el Mesías nacería durante una conjunción planetaria en la constelación de Piscis.

Además, este evento sería visible justo en la dirección de la ruta que seguirían los Reyes Magos hasta Belén.

Esto comienza a cobrar sentido, pues históricamente se piensa que los Reyes Magos eran sacerdotes procedentes de Mesopotamia y con un alto conocimiento en astrología.

[En este artículo hablamos del orígen de la astronomía y la astrología y explicamos que, antaño, nacieron siendo lo mismo]

Un evento único en el tiempo

Grant Mathews, profesor de Astrofísica Teórica y Cosmología en la Universidad de Notre Dame (EE. UU.) es un gran estudioso de este tema y asegura que tal conjunción no se repetirá hasta dentro de 16.000 años.

Pero Mathews va más allá. Según sus estudios, el evento que pudo dar origen a la leyenda de la Estrella de Belén ocurrió en pleno Equinoccio de Primavera, justo cuando el Sol se encontraba en el Punto de Aries.

Y esto hace este evento aún más singular, pues una conjunción entre la Luna, Júpiter y Saturno con el Sol en el Punto de Aries no volverá a repetirse hasta dentro de medio millón de años.

Eso si que es un evento singular, ¿verdad?

Así que llegamos ya al final, hemos encontrado el orígen de la Estrella de Belén, ¿no?

Pues siento desanimaros pero no. Sin duda este evento es un gran candidato y el más fiable que tenemos pero, por desgracia, también podría no serlo.

A fin de cuentas nos faltan pruebas muy importantes, entre ellas la fecha exacta del nacimiento de Jesucristo.

Pero por una Navidad científicamente más correcta, cambiemos la actual representación de la Estrella de Belén de nuestros árboles y Belenes por la imagen de una conjunción entre Júpiter y Saturno.

La Estrella de Belén seguramente fue una conjunción planetaria entre Júpiter y Saturno

¡FELIZ NAVIDAD Y CIELOS DESPEJADOS!

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