Tardígrados en la Luna

La sonda espacial Beresheet transportaba miles de tardígrados que, tras su accidente, han quedado esparcidos en la superficie de la Luna.

En abril de este año, la sonda israelí Beresheet pretendía convertirse en la primera sonda espacial privada en posarse sobre la Luna. Desgraciadamente, un fallo en su giroscopio a 149 metros de altura provocó que la sonda acabase estrellándose contra la superficie de nuestro satélite.

Beresheet
Una de las últimas imagenes enviadas por Beresheet antes de estrellarse. Créditos: SpaceIL.

La sonda llevaba unos pocos instrumentos científicos, pero su verdadera misión era convertirse en una cápsula del tiempo. En ella iban miles de datos sobre la especie humana y unos viajeros muy especiales: tardígrados.

Los tardígrados, también conocidos como osos de agua, son unos seres extremófilos con una capacidad de supervivencia única en el reino animal.

Estos pequeños animales, de apenas 500 micras de tamaño, tienen la capacidad de sobrevivir en el vacío del espacio, así como soportar presiones de 6.000 atmósferas. También soportan temperaturas que van desde los -200 ºC hasta los 150 ºC.

Y por si te pareciese poco, son capaces de entrar en estado de letargo y sobrevivir durante 10 años sin agua y sometidos a radiación ionizante.

Aunque la sonda Beresheet quedó totalmente destrozada, es más que probable que estos diminutos animales hayan sobrevivido. Afortunadamente, viajaban en estado de letargo y seguirán así ante la falta de agua.

¿Por qué enviar tardígrados a la Luna?

Esta misión contaba con la colaboración de la Arch Mission Foundation, la cual quiere crear un auténtico arca en la Luna.

La idea es poder proteger especímenes y datos importantes de la biodiversidad de la Tierra para que, en el caso de que a nuestro planeta le pase algo, una parte de él quede conservado y a salvo en la Luna.

Por este motivo, Beresheet llevaba a bordo tardígrados, muestras de ADN humano, y varios archivos que contenían casi toda la Wikipedia (en ingles), miles de imágenes y libros entre otras cosas.

No constituyen ningún peligro

La Luna es un lugar inerte, sin vida y sin atmósfera. Al no haber ningún tipo de ecosistema, no se puede decir que la Luna se haya contaminado.

Esto si ocurre con otros lugares como Marte, donde las propias bacterias y microorganismos que han viajado hasta allí a bordo de las sondas y rovers pueden haber contaminado el planeta.

Fotografía tomada por el Rover Curiosity de la NASA desde la cámara de su brazo robótico. Créditos: NASA
Fotografía tomada por el Rover Curiosity de la NASA desde la cámara de su brazo robótico. Créditos: NASA

Además, en la Luna se dejaron decenas de bolsas con los excrementos de los astronautas que viajaron hasta ella con el programa Apollo, por lo que estos tardígrados no son ni mucho menos los primeros seres en vivir en la Luna.

Por otro lado, los tardígrados permanecerán en estado de letargo, así que tampoco van a proliferar en nuestro satélite.


Fuente: xataka.com

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